Exposición (II). Números f

En la anterior entrada sobre la exposición, hablábamos sobre una serie de factores que nos permiten variar la luz que llega al sensor. El primero de ellos es el diafragma, que trataremos a continuación.

El diafragma se comporta como el iris del ojo, aumentando o disminuyendo la entrada de luz al sensor. Está formado por un número variable de laminillas y se encuentra en el objetivo. Por ello, según qué objetivo utilicemos, podremos abrir o cerrar más el diafragma.

 

Números f

Si lleváis algún tiempo haciendo fotografía, es posible que hayáis oído hablar de los números f. Son el resultado de dividir la distancia focal entre el diámetro del diafragma. En fotografía dental, como utilizamos objetivos de focal fija, nos podemos olvidar de la parte de la distancia focal y asumir los números f simplemente como la luminosidad del objetivo.

Los números f siguen la siguiente distribución:

2             2.8         4             5.6         8             11          16          22          32

 

A primera vista puede parecer que son números elegidos al azar, pero en realidad se escogieron adrede de forma que, al pasar de uno al siguiente inmediatamente a la derecha, entrara la mitad de luz y viceversa. Es decir, al pasar de f2 a f2.8 pasará la mitad de luz. Si por el contrario pasamos de f22 a f16 pasará el doble de luz a través del diafragma.

De esta forma podremos regular la exposición a nuestro favor, abriendo o cerrando el diafragma según sea necesario. Podemos ver la apertura de diafragma según el número f en la siguiente imagen:

Unidas
De más a abierto a más cerrado: f/1.7, 2.8, 4, 5.6, 8, 11 y 16.

Efectos secundarios

Como dijimos en la entrada anterior, el diafragma no sólo regula la entrada de luz al sensor, si no que tiene otra serie de efectos, normalmente indeseados, que deberemos controlar.

Profundidad de campo

El primero de estos efectos es la profundidad de campo. Su definición académica sería:

La distancia desde el primer hasta el último plano de la escena, cuyos puntos tienen un tamaño inferior o igual al círculo de confusión máximo en la fotografía. Concretamente, en una fotografía impresa de 20×25 cm, vista desde 32 cm de distancia.

Esta definición tiene importantes implicaciones a la hora de entender por qué cerrar el diafragma aumenta la profundidad de campo. Pero como lo más seguro es que nos hayamos quedado igual, podemos utilizar una definición de andar por casa, pero mucho más clara: “la profundidad de campo es la zona razonablemente nítida o enfocada en la imagen”. Es decir, todo aquello que apreciamos como enfocado.

Los números f regulan la profundidad de campo de forma que cuanto más cerrado está el diafragma (número f alto), más profundidad de campo tenemos, a igualdad del resto de factores.

 

Reglas
Profundidad de campo según el número f. f/22, 16, 11, 8, 5.6, 2.8

De esta forma, sería lógico pensar que, en fotografía dental, donde prácticamente siempre queremos el máximo de fotografía enfocada, deberíamos utilizar el número f más alto posible, normalmente f32. Esto sería así si no fuera porque subir el número f está penalizado por otro efecto secundario: la difracción

Difracción

La difracción es el cambio en la dirección de los rayos de luz al acercarse a un borde, en este caso, el diafragma. Cuando cerramos mucho el diafragma, la mayor parte de los rayos son desviados, produciendo una imagen que parece desenfocada (aunque realmente no lo está).

image34-5970
Cuando cerramos el diafragma, la difracción aumenta mucho.

Se conoce que los efectos de la difracción son apreciables a partir de f11, y en fotografía de paisaje se considera que a partir de f16 la fotografía está para ser desechada. Por desgracia, en fotografía dental debemos trabajar siempre con valores superiores a estos, por la reducida profundidad de campo, así que siempre tendremos difracción. Pero intentaremos mitigarla cerrando sólo lo necesario.

Por ello evitaremos siempre f32 ya que no suele ser necesario nunca. Eso sí, aunque intentaremos utilizar el mínimo valor f posible con el que salga todo enfocado, nunca sacrificaremos profundidad de campo por miedo a la difracción. Por lo tanto, en caso de duda entre dos valores, utilizaremos siempre el superior.

Por supuesto, estos valores dependerán de la distancia, si nos acercamos, deberemos subirlos todavía más. Por un lado, porque al estar más cerca, llegará más luz del flash, y si no lo compensamos, obtendremos una fotografía quemada. Por otro lado, la profundidad de campo además de depender del número f, también depende de la distancia -disminuyendo cuanto más cerca estemos del sujeto a fotografiar-, y por lo tanto, nos obliga a subir la f para compensar la pérdida en profundidad de campo.

 

Resumiendo…

Los números f regulan la luz que llega al sensor, y con ello, la exposición.

Elegir uno u otro número f tiene una serie de efectos, normalmente indeseados, que deberemos controlar.

En fotografía intraoral utilizaremos el número f más bajo que nos permita obtener toda la escena enfocada (f20-29).

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